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Taller de Creación Textos tiene por finalidad ayudar a las personas a consolidar sus impulsos creativos en un relato. Este proceso dura diez semanas donde no necesita tener conocimientos previos de literatura o escritura, solo las ganas de querer escribir. Partimos de la idea de que todos tenemos un estilo oculto en el fárrago y por medio de los ejercicios iremos depurando lo que está demás, dejando solo la voz del autor. Durante dos años hemos venido desarrollando el taller para jóvenes y adultos interesados, es un trabajo complejo porque la mayor complicación es la predisposición a escribir, las personas que ingresan vienen con la idea de que solo con teoría lograrán algo y no es así, se enfrentan a una autocensura innecesaria, para luego enfrentarse al hecho de ¿Cómo empezar? En este período hemos conseguido que la mayoría de los participantes logre escribir un relato de manera coherente, puntual y sobre todo desde su estilo (voz), ya solo dejamos en ellos la responsabilidad de darle carácter a su escritura por medio de la lectura constante y el oficio de seguir escribiendo.






jueves, 7 de mayo de 2020

SINCERIDAD EXTREMA (octubre-2019)

Por Yessenia

Mi esposo es Carlos, llevamos 5 años de casados, desde hace algunos meses atrás para ser exactos desde la navidad pasada, él está distinto. Fuimos a la casa de mi mamá. Cada año nos turnamos, desde que vivimos juntos hemos decidido que una navidad la pasamos con mis padres y la otra con su familia.

Recuerdo bien la noche del veinticuatro de diciembre pasado, él estaba cansado y no socializó como antes. Se tumbó en el sofá y no se paró hasta dar las DOCE, me dijo «feliz navidad cariño», me abrazó y me dio un beso en la frente, yo le obsequié un pijama y él una pulsera de plata. Terminada la cena, me dijo que estaba muy cansado y que lo disculpara porque quería volver a casa. Nos fuimos, pero no se acostó conmigo, se puso a jugar play.  Al amanecer estaba en el sofá aún. Lo desperté para salir a saludar a su familia, me dijo que sus padres viajaron al Caribe, fue un viaje de último minuto. Que mejor, sería dormir, ya que viajaría el veintiocho, en  Arequipa tenía una reunión con sus amigos de la maestría y esa salida ya estaba programada desde meses atrás.   

Siempre me hablaba de una tal Sara, Sara, Sara, Sara. Ella era la mejor de su clase, modelo, era hija única y lo mejor, era su amiga. Tenía deseos de conocerla. En fin la maestría terminaba en agosto, y ya no viajaría más para allá.  Lo dejé ir. No quería que piense que era una egoísta. Carlos viajaba constante para allá. Cuando él, llegó le conté que mi horario, los tres primeros meses serían nocturnos.

Así entenderán que ya no veía  y conversaba mucho con él, por las mañanas llegaba con sueño y a él lo encontraba, de pie frente al espejo anudándose la corbata, listo para salir. Nuestra relación de esposos no era normal. Cuando él llegaba yo salía y cuando el salía yo llegaba. De verdad, esperaba que ya fuera fin de semana para que todo vuelva a la normalidad. Pero Carlos, algunos fines de semana viajaba por lo de la maestría. Y yo me quedaba con pelusa, nuestra hija gatuna, que también estaba siendo olvidada por nuestros quehaceres, cuando la adoptamos era nuestro centro, ella nos unía, pero una siempre busca lo "mejor" y ahora eso nos estaba separando. Recuerdo que antes, teníamos interminables conversaciones sobre nosotros, sobre el futuro. Sobre el día a día. Hablábamos de todo. Hasta que una noche me dijo que a él, le cansaba hablar de eso. Que a veces era mejor no preguntar, que si le preguntaba por su día y ese día no le fue bien. No quería recordarlo, y que Muchas de mis preguntas eran absurdas. Que mejor era vivir y disfrutar cada momento sin tener que recordar o preocuparse por el mañana.

Estamos a mayo y lo noto distante. No quise preguntar pues recordé la última  conversación y además por las noches, él, siempre llega cansado. Detesta comer en la calle es así que ya no salimos.

El día de ayer encontré en uno de sus cuadernos, una frase muy repetitiva, escrita en más de tres hojas con varios lápices de colores y en mayúscula, "SINCERIDAD EXTREMA". Por un momento creí, que quería decirme algo. Así que dejé de hacer mis cosas y trataba de estar cerca de él. Le preguntaba ¿quieres decirme algo cariño? Y él, decía que no. Que todo estaba bien y que mejor era descansar pues ya era muy noche.

Sentía que algo Había y que no todo estaba bien. Esa noche no pude dormir, lo intenté, habré dormido unas tres horas cuando vi que le sonreía al celular. No dije nada. Carlos, hizo su maleta gris, la más grande, él siempre ha llevado la pequeña, le pregunté, por qué llevaba esa. Me dijo que la ropa la lleva muy apretada. Salió hacerse un corte y hasta compró ropa nueva, parecía otro. Se perfumó y me dijo nos vemos cariño.

La maestría me tenía loca, así que decidida a darle una sorpresa,  viaje después de él. Cuando llegué no estaba en el hotel, decidí hacerle una cena romántica en la habitación,  lo esperé, esperé y esperé… no llegó, me acosté. Al despertar me dijo que no debí haber viajado. Que él estaba muy ocupado y que mejor sería que me devuelva a Tacna cuidar a Pelusa.

No me iba a ir de ahí Hasta saber que estaba sucediendo y lo espíe. Fui a la universidad y conocí a Sara. Me hice pasar por una prima suya. La conocí y advertí como miraba a mi esposo. Ella no sabía que era casado. No sabía que yo era su esposa. Me contó que él era su amigo y que estaban saliendo para conocerse más. Me lo contó todo. Viaje a Tacna y a su regreso le tenía un montón de preguntas y no me importaba si se molestaba o si estaba cansado. Estaba sentada y mientras empezó a observar las flores del macetero en la ventana y notó que a pesar de tener cuidado se estaban marchitando.

Me animé y le dije quiero que seas extremadamente mente sincero conmigo. Siento que algo está sucediendo, que ya no me amas como antes, ¿Qué te está  sucediendo Carlos?

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