Por Jesús Córdova
Trotamundos era un adjetivo ajeno hasta que sin pensarlo empezó a ser cada vez más un sustantivo que me identifica y que sin quererlo ha pasado de ser ajeno a propio, con mayor razón te has enraizado en la familia como si fuera aquella piel de nuestro cuerpo. Te apareciste como una solución a nuestro problema inicial de traslado de un lugar a otro, para luego tener vida propia, porque te hiciste parte de nuestras anécdotas, de nuestros problemas, discusiones y alegrías o a veces cuando nos acompañabas a disfrutar de una tarde llena de sol y amor intenso o cuando teníamos frío nos abrigaste con tu calor. Ahora con mayor razón, me aferro a ti mi fiel compañero, en esta nueva etapa de vida, a pesar que tu presencia me exige aún no encontrar un lugar para reposar porque pensando en ti busco una habitación doble para respirar y compartir ese aroma verde sabor a néctar en tanto regresen de paseo nuestra familia. Pero no hay problema, hoy por ti, mañana por mí...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario