Por Rodrigo D. Oscco
Viajar puede ser bueno o malo eso depende del lugar al que viajes y el motivo por el que viajes, hay ciudades hermosas pero extrañas, pero eso no lo sabía Carlos Quispe, que aturdido por su ansiedad decidió hacer un viaje expreso a la hermosa y misteriosa ciudad de Arequipa. Agobiado por los problemas y lleno de ansiedad tomó el primer bus que encontró. Una vez en Arequipa vio algo que le llamo la atención una señora con lo que parecía ser una bolsa puesta en cada zapato le pareció extraño pero siguió caminando, hasta que una fuerte lluvia lo sorprendió a los minutos de haber llegado, entendiendo el motivo de las bolsas, habiendo encontrado alojamiento en un hospedaje en una calle llamada Selva Alegre cerca de un mercado llamado la merced, decide caminar para despejar la mente y no permitir que la ansiedad lo controle, tomó un ómnibus en dirección a xxxxx para distraerse y no seguir pensando en sus problemas, antes consultando al cobrador si va a tal lugar y si le puede avisar al llegar a ese sitio, amablemente el cobrador accedió cosa rara en los cobradores últimamente, pero como no todo es bueno una vez llegado al destino el cobrador olvido mencionar que ya habían llegado a tal dirección, sintiendo Carlos Quispe de que algo andaba mal pregunto al cobrador por la dirección, el cobrador nervioso y algo asustado le responde que ya pasaron tal sitio, Carlos Quispe agobiado y molesto decide no pagar y baja del bus de manera intempestiva, camina sin saber dónde está y hacia dónde va, siente que todas las personas lo están mirando que sospechan algo de él que ni el mismo sabe y nuevamente le invade el temor, sin darse cuenta ya estaba oscureciendo ya era de noche para ser exacto, seguía caminando sin dirección alguna, a lo lejos vislumbro un par de sujetos que venían hacia él, no les dio la importancia debida total ya estaba invadido nuevamente por la ansiedad y todos le parecían sospechosos y no sabía cómo reaccionar, cuando menos lo imagino ya tenía a esos dos sujetos a dos pasos de distancia uno con la mano derecha hacia atrás a la altura de la cintura y el otro vociferando: “Danos todo tu puto dinero o te matamos”, el temor, la ansiedad estaba ya en su más alto pico, a un paso de estallar cuando ligeramente bajo la mirada vio que la mano derecha del sujeto que estaba con la mano atrás le temblaba y pensó estos tipos están borrachos o tienen miedo igual que yo, al no oler nada extraño supuso que es la segunda opción novatos deben ser inexpertos, al meter la mano derecha al bolsillo para sacar el único billete de diez soles que tenía se dijo así mismo son mis diez soles ¿Por qué tengo que dárselos? si quieren plata que trabajen, y repentinamente el temor, la ansiedad dio paso a la cólera y sacando la mano del bolsillo sin el dinero levantó su camisa a la altura del ombligo dejando ver una parte de su vientre y levantando la voz les dijo: “Yo no les voy a dar nada si quieren mi dinero mátenme, mátenme”, los dos sujetos pasmados por la respuesta inesperada de Carlos Quispe se miraron fijamente y al no saber cómo reaccionar ante tal situación lo único a lo que atinaron decir fue: "Bueno chibolo por esta vez te perdonamos pero a la siguiente no te nos pongas salsa", y así como llegaron se fueron, pero el más sorprendido fue Carlos Quispe con su reacción dándose cuenta de que la vida es extraña, no fue su valentía lo que impulso su reacción sino más bien su miedo, su miedo a perderlo todo, y fue ese mismo miedo que con el tiempo hizo cambiar a Carlos Quispe su ansiedad, a veces el miedo a perderlo todo te da más fuerza para salir de los problemas. De regreso a Tacna pensando en lo sucedido se dio cuenta de que hizo una tontería no debió arriesgar su vida y con un leve gesto de humor se dijo: “Total la vida no vale diez soles quizás once, pero diez no”.
Viajar puede ser bueno o malo eso depende del lugar al que viajes y el motivo por el que viajes, hay ciudades hermosas pero extrañas, pero eso no lo sabía Carlos Quispe, que aturdido por su ansiedad decidió hacer un viaje expreso a la hermosa y misteriosa ciudad de Arequipa. Agobiado por los problemas y lleno de ansiedad tomó el primer bus que encontró. Una vez en Arequipa vio algo que le llamo la atención una señora con lo que parecía ser una bolsa puesta en cada zapato le pareció extraño pero siguió caminando, hasta que una fuerte lluvia lo sorprendió a los minutos de haber llegado, entendiendo el motivo de las bolsas, habiendo encontrado alojamiento en un hospedaje en una calle llamada Selva Alegre cerca de un mercado llamado la merced, decide caminar para despejar la mente y no permitir que la ansiedad lo controle, tomó un ómnibus en dirección a xxxxx para distraerse y no seguir pensando en sus problemas, antes consultando al cobrador si va a tal lugar y si le puede avisar al llegar a ese sitio, amablemente el cobrador accedió cosa rara en los cobradores últimamente, pero como no todo es bueno una vez llegado al destino el cobrador olvido mencionar que ya habían llegado a tal dirección, sintiendo Carlos Quispe de que algo andaba mal pregunto al cobrador por la dirección, el cobrador nervioso y algo asustado le responde que ya pasaron tal sitio, Carlos Quispe agobiado y molesto decide no pagar y baja del bus de manera intempestiva, camina sin saber dónde está y hacia dónde va, siente que todas las personas lo están mirando que sospechan algo de él que ni el mismo sabe y nuevamente le invade el temor, sin darse cuenta ya estaba oscureciendo ya era de noche para ser exacto, seguía caminando sin dirección alguna, a lo lejos vislumbro un par de sujetos que venían hacia él, no les dio la importancia debida total ya estaba invadido nuevamente por la ansiedad y todos le parecían sospechosos y no sabía cómo reaccionar, cuando menos lo imagino ya tenía a esos dos sujetos a dos pasos de distancia uno con la mano derecha hacia atrás a la altura de la cintura y el otro vociferando: “Danos todo tu puto dinero o te matamos”, el temor, la ansiedad estaba ya en su más alto pico, a un paso de estallar cuando ligeramente bajo la mirada vio que la mano derecha del sujeto que estaba con la mano atrás le temblaba y pensó estos tipos están borrachos o tienen miedo igual que yo, al no oler nada extraño supuso que es la segunda opción novatos deben ser inexpertos, al meter la mano derecha al bolsillo para sacar el único billete de diez soles que tenía se dijo así mismo son mis diez soles ¿Por qué tengo que dárselos? si quieren plata que trabajen, y repentinamente el temor, la ansiedad dio paso a la cólera y sacando la mano del bolsillo sin el dinero levantó su camisa a la altura del ombligo dejando ver una parte de su vientre y levantando la voz les dijo: “Yo no les voy a dar nada si quieren mi dinero mátenme, mátenme”, los dos sujetos pasmados por la respuesta inesperada de Carlos Quispe se miraron fijamente y al no saber cómo reaccionar ante tal situación lo único a lo que atinaron decir fue: "Bueno chibolo por esta vez te perdonamos pero a la siguiente no te nos pongas salsa", y así como llegaron se fueron, pero el más sorprendido fue Carlos Quispe con su reacción dándose cuenta de que la vida es extraña, no fue su valentía lo que impulso su reacción sino más bien su miedo, su miedo a perderlo todo, y fue ese mismo miedo que con el tiempo hizo cambiar a Carlos Quispe su ansiedad, a veces el miedo a perderlo todo te da más fuerza para salir de los problemas. De regreso a Tacna pensando en lo sucedido se dio cuenta de que hizo una tontería no debió arriesgar su vida y con un leve gesto de humor se dijo: “Total la vida no vale diez soles quizás once, pero diez no”.
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