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Taller de Creación Textos tiene por finalidad ayudar a las personas a consolidar sus impulsos creativos en un relato. Este proceso dura diez semanas donde no necesita tener conocimientos previos de literatura o escritura, solo las ganas de querer escribir. Partimos de la idea de que todos tenemos un estilo oculto en el fárrago y por medio de los ejercicios iremos depurando lo que está demás, dejando solo la voz del autor. Durante dos años hemos venido desarrollando el taller para jóvenes y adultos interesados, es un trabajo complejo porque la mayor complicación es la predisposición a escribir, las personas que ingresan vienen con la idea de que solo con teoría lograrán algo y no es así, se enfrentan a una autocensura innecesaria, para luego enfrentarse al hecho de ¿Cómo empezar? En este período hemos conseguido que la mayoría de los participantes logre escribir un relato de manera coherente, puntual y sobre todo desde su estilo (voz), ya solo dejamos en ellos la responsabilidad de darle carácter a su escritura por medio de la lectura constante y el oficio de seguir escribiendo.






jueves, 7 de mayo de 2020

Sin Título (abril-2018)

Por Eddy Manini

Estaba sentado bajo la escalera esperando que anocheciera, mientras mi abuela descansaba. Hace unas semanas me instalé en su casa para acompañarla. Estaba a la espera de mi madre que traería los resultados, en ese transcurso yo recibía a mis tías y primas. Todos pasaban de frente a la cocina, estaba atento desde la puerta a que ella se despertase, aun nadie se recuperaba de la noticia de mi prima que tenía cáncer. Mi madre rápidamente se dirigió a la cocina, antes preguntó si seguía dormida, mire otra vez la puerta y lo confirme al instante. Todos estaban en la cocina, fui el último en llegar, me paré en la puerta para estar atento si despertaba. Mi madre comenzó abriendo un sobre, y llorando comenzó a leer los resultados, escuche sobre un tumor cerca al hígado, era una operación riesgosa para mi abuela, y su internamiento en el hospital era dentro de tres días, a partir de mañana. Todos comenzaron a llorar presumiendo que algo malo iba a suceder con la operación, ya era casi noche, el café estaba amargo, luego comenzaron a retirarse todos, mi abuela seguía durmiendo. Me recosté en la otra cama, la tv siempre estaba prendida, ella temía a la oscuridad. Con ella conversarían al día siguiente.

A las tres de la mañana se levantó y comenzó hablarme de su sueño, algo gracioso, no paramos hasta las cinco. Mi tía preparaba el desayuno. Al mediodía vendrá tú mamá -me dijo-, saqué a los perros a la calle, luego fui a comprar pan al mercado, cuando regrese a casa ya todo estaba listo, mientras tomábamos veíamos que las noticias estaban interesantes, mi tía se acerco a mi oído, hoy cocinaré “picante”, no lo podía decir delante de mi abuela, desde que entró en chequeos solo era comidas cero en grasas. A las once de la mañana fui donde mi tía Olga a recoger el almuerzo de mi abuela, consistía en gelatina, una papilla y fruta, cuando ya estuve devuelta mi madre ya había llegado a casa, le alcance el almuerzo, ella le daba de poco a poco, conversaban en ese transcurso. Estaba en el patio conversando con mis amigos, ese día tampoco fui a la Universidad, cuando mi tía se acercó al cuarto y junto con mi madre le contaron sobre los resultados y el internamiento en el hospital, yo escuchaba todo desde el patio, mi abuela sin hacer gesto alguno aceptó a que la internen en el hospital, era fuerte y ella así también lo sentía ante estas situaciones.

Cuando llegó el día, mi abuela tuvo un sueño muy prolongado y despertó tarde, mi madre vino temprano a la casa y esperó con calma a que despierte, mi abuela sugirió  que la internen al día siguiente, nadie reprochó nada, mi madre no fue al trabajo y se quedó a cocinar junto con mi tía, y yo sabiendo que ese día no la llevarían, fui a la Universidad. En el almuerzo les dije que en la tarde mis amigos me habían invitado a ver unas películas, mi prima se quedaría con la abuela en mi ausencia, y mi tía saldría también y llegaría en la noche. Ya con mi abuela a buen cuidado salí. Llegue al punto  de encuentro y me esperaban, caminamos hasta la casa de mi compañera, el aire estaba fresco.

Al promediar las siete de la noche mi prima me escribe al whatsapp:
-Gordo, dónde esta el agua, la abuela tiene sed.
-Está en la mesa enfrente de su cama, entre los perfumes.
-No hay nada, no está la botella.
-Yo vi la botella al mediodía, qué raro, y estaba llena. Hierve agua.
-Le daré mazamorra, tiene hambre... ¿A qué hora vendrás?
-Aún no, pero me apresuraré.

Luego me envió fotos de mi abuela sentada en la cama.

Seguía con la película de terror que escogieron, trataba de distraerme un poco, ver a mi abuela en esa situación para mí era bastante triste, me dolía mucho. Estaba pendiente del celular por cualquier duda de mi prima. A las nueve de la noche opte por retirarme, llegué a casa y mi tía ya había llegado, ella la cuidaba. Con  mi prima calentamos el almuerzo y nos fuimos al otro cuarto a ver los Simpson, después de media hora mi tía grito fuerte ¡Se nos va la mamá! ¡Chuchu, Bianca ayúdenme! Soltamos los platos que terminaron en el piso y corrimos, vi a mi abuela mal, no podía respirar, mi tía lloraba pidiendo auxilio, salí afuera, llamé a la ambulancia, mi prima corrió a la estación de bomberos que estaba a una cuadra de la casa, regresé adentro y mi abuela cogió mi mano, me apretaba mucho. No podía hablar, pero me miraba, llegaron a auxiliarla a los pocos minutos, con mi  tía la llevaron a emergencias, yo me quede en casa, llamé a mi madre, a mis tías contándoles todo, luego salí de casa asustado con dirección al hospital, cuando llegué mi hermana ya había llegado, no nos daban ninguna respuesta aún, mi madre llegó desesperada llorando preguntando insistentemente, luego nos informaron que la reanimaron de un paro cardíaco que sufrió; estábamos algo más calmados, nos dieron una lista para el internamiento, y esperamos sin remedio, ya no recibíamos noticias, y con mi prima por sugerencia de mi tía nos fuimos, mi prima también me siguió, tenía un parcial al día siguiente, a la una de la mañana nos regresamos a casa a descansar.

No puede dormir pensando en mi abuela. A las cuatro de la mañana mi tía llega, no me dice nada al principio, le pregunte otra vez por mi abuela ¿Cómo estaba?
-Se nos fue, tuvo otro paro cardiaco y no resistió.

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