Por Ernesto Quispe García (Neto)
Todo acontecía de lo más normal, el tiempo apremiaba y necesita llegar temprano a mi lugar de destino, a lo lejos solo se veía el cúmulo de árboles que desaparecían en lontananza. Moría de sueño, me había levantado temprano para ir a mi primer día de trabajo, estaba desesperado, tenía muchas expectativas y de repente escuché la bocina del bus, ya era tarde, no tenía esperanzas, la emoción era casi nula y lanzaba injurias y oprobios al espacio.
El autobús se acerca cada vez más, sentí un poco de felicidad, levanté mi mano para poder subir, logré hacerlo, sin tanto pensarlo, saqué el poco dinero que traía para pagar mi pasaje. Mi estado de ánimo cambió, estaba frente a una chica muy hermosa, era la chofer del bus, todo me parece raro, menos ella, aunque su belleza sea única, ella no lo era. Podía jurarlo. Volteo la mirada y veo a la gente impávida, todos en su mundo, muertos de cansancio, con mucha modorra, tal vez igual o peor que yo, pero eso había desaparecido por la grata compañía, me quedé adelante, por un momento, mientras le pedía de favor, fumar en el bus, ella asintió, qué relajo, necesitaba fumar, iniciamos una breve conversación debido a la foto que se mostraba en la ventana delantera del bus, no parecía ella, había perdido peso, estaba mucho mejor, muy bella, se llamaba Selene.
No miento, yo quería seguir a su lado, pero ella insistió en que descanse, el viaje era largo, le hice caso, fui a dormir un poco en la parte trasera del bus. No podía percibir nada, estaba en un profundo sueño, no sé cuándo pasó exactamente, desperté, había dos tipos, uno apuntando con una daga a todos los pasajeros para que entreguen su dinero sin chistar, su compañero apresuraba a las personas, uno de los pasajeros se rehusó a dar su dinero, el tipo de la daga observaba a la señorita chofer del bus, era evidente, quería que le la caja de dinero del bus, anhelaba que solo fuera eso, ese incidente hizo que pareciera así, en ese momento se dirigió al asiento del tipo que no quería entregar su dinero, el tipo enfurecido le propinó varios golpes en la cara, al pobre pasajero no le quedó de otra que darle el dinero de su pasaje, mientras el estrafalario sujeto amenazaba, indicando si alguien más quería tener problemas, al tiempo que la persona agredida veía horrorizado la sangre que salía de su nariz.
Mis sospechas se hacían realidad, antes de que esta pesadilla acabara, el matonesco sujeto se detuvo un momento frente a mi futura esposa, su compinche lo apuraba pero, no hizo caso y más pronto jaló de los brazos a Selene, llevándola hasta el descampado, yo miraba alrededor como nadie hacía absolutamente nada y bajé raudo, mis intentos fueron en vanos porque salí lastimado en el intento de querer salvarla, no podía pararme, mi pierna sangraba, el sujeto que me hirió corrió unos cuantos metros, mientras su compañero consumaba la agresión sexual, Selene gritaba fuerte pidiendo auxilio, todos miraban desde la ventana, nadie hizo nada, nadie movió un dedo para ayudarnos, para ayudarla, una vez más el facineroso apuró a su amigo, estaba cansado de esperarlo, temía que los atraparan y salieron corriendo del arenoso lugar, yo seguía si poder moverme, cuando Selene se dirigía hacia, pensé que me ayudaría, pero se pasó de frente, subió al bus, observó a la gente que rehusaba la mirada, haciéndose los de la vista ciega, se quedó mirándolos, se sentó lamentándose su infortunio, sin saber qué hacer, ahora miraba al perrito de adorno que movía la cabeza, ella lo observaba detenidamente, yo la interrumpí, allí estuve, pude pararme, le pedí perdón, mi vida empezaba a cambiar, no sabía que hacer quería subir pero me dijo en reiteradas veces que no, no comprendía lo que iba a suceder, era en vano pensar en una relación de amistad, después de lo acontecido, no pude ayudarle, me sentía tan mal, quería hablarle y decirle que todo estaría bien, a pesar de que todo estaba mal, soy un zonzo, pensé, cuando lo hice, ella, no lo pensó tanto y cerró la puerta del bus y aventó mis cosas por la ventana, estaba resignado, nunca llegaría a mi trabajo, jamás la volvería a ver, menos realizar todo lo que ya había pasado por mi mente en este corto tiempo, no sabía lo que estaba pasando por su mente, mi futuro con ella era incierto, un carro me hizo el aventón, cuando en unos minutos, veo pasar a la policía camino hacia un lugar árido, baje del auto, me acerqué, había gente muerta, los pasajeros y el chofer están muertos dijo el policía. Ahora entendía todo, solo atiné a sonreír.
El autobús se acerca cada vez más, sentí un poco de felicidad, levanté mi mano para poder subir, logré hacerlo, sin tanto pensarlo, saqué el poco dinero que traía para pagar mi pasaje. Mi estado de ánimo cambió, estaba frente a una chica muy hermosa, era la chofer del bus, todo me parece raro, menos ella, aunque su belleza sea única, ella no lo era. Podía jurarlo. Volteo la mirada y veo a la gente impávida, todos en su mundo, muertos de cansancio, con mucha modorra, tal vez igual o peor que yo, pero eso había desaparecido por la grata compañía, me quedé adelante, por un momento, mientras le pedía de favor, fumar en el bus, ella asintió, qué relajo, necesitaba fumar, iniciamos una breve conversación debido a la foto que se mostraba en la ventana delantera del bus, no parecía ella, había perdido peso, estaba mucho mejor, muy bella, se llamaba Selene.
No miento, yo quería seguir a su lado, pero ella insistió en que descanse, el viaje era largo, le hice caso, fui a dormir un poco en la parte trasera del bus. No podía percibir nada, estaba en un profundo sueño, no sé cuándo pasó exactamente, desperté, había dos tipos, uno apuntando con una daga a todos los pasajeros para que entreguen su dinero sin chistar, su compañero apresuraba a las personas, uno de los pasajeros se rehusó a dar su dinero, el tipo de la daga observaba a la señorita chofer del bus, era evidente, quería que le la caja de dinero del bus, anhelaba que solo fuera eso, ese incidente hizo que pareciera así, en ese momento se dirigió al asiento del tipo que no quería entregar su dinero, el tipo enfurecido le propinó varios golpes en la cara, al pobre pasajero no le quedó de otra que darle el dinero de su pasaje, mientras el estrafalario sujeto amenazaba, indicando si alguien más quería tener problemas, al tiempo que la persona agredida veía horrorizado la sangre que salía de su nariz.
Mis sospechas se hacían realidad, antes de que esta pesadilla acabara, el matonesco sujeto se detuvo un momento frente a mi futura esposa, su compinche lo apuraba pero, no hizo caso y más pronto jaló de los brazos a Selene, llevándola hasta el descampado, yo miraba alrededor como nadie hacía absolutamente nada y bajé raudo, mis intentos fueron en vanos porque salí lastimado en el intento de querer salvarla, no podía pararme, mi pierna sangraba, el sujeto que me hirió corrió unos cuantos metros, mientras su compañero consumaba la agresión sexual, Selene gritaba fuerte pidiendo auxilio, todos miraban desde la ventana, nadie hizo nada, nadie movió un dedo para ayudarnos, para ayudarla, una vez más el facineroso apuró a su amigo, estaba cansado de esperarlo, temía que los atraparan y salieron corriendo del arenoso lugar, yo seguía si poder moverme, cuando Selene se dirigía hacia, pensé que me ayudaría, pero se pasó de frente, subió al bus, observó a la gente que rehusaba la mirada, haciéndose los de la vista ciega, se quedó mirándolos, se sentó lamentándose su infortunio, sin saber qué hacer, ahora miraba al perrito de adorno que movía la cabeza, ella lo observaba detenidamente, yo la interrumpí, allí estuve, pude pararme, le pedí perdón, mi vida empezaba a cambiar, no sabía que hacer quería subir pero me dijo en reiteradas veces que no, no comprendía lo que iba a suceder, era en vano pensar en una relación de amistad, después de lo acontecido, no pude ayudarle, me sentía tan mal, quería hablarle y decirle que todo estaría bien, a pesar de que todo estaba mal, soy un zonzo, pensé, cuando lo hice, ella, no lo pensó tanto y cerró la puerta del bus y aventó mis cosas por la ventana, estaba resignado, nunca llegaría a mi trabajo, jamás la volvería a ver, menos realizar todo lo que ya había pasado por mi mente en este corto tiempo, no sabía lo que estaba pasando por su mente, mi futuro con ella era incierto, un carro me hizo el aventón, cuando en unos minutos, veo pasar a la policía camino hacia un lugar árido, baje del auto, me acerqué, había gente muerta, los pasajeros y el chofer están muertos dijo el policía. Ahora entendía todo, solo atiné a sonreír.
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