Visita


Taller de Creación Textos tiene por finalidad ayudar a las personas a consolidar sus impulsos creativos en un relato. Este proceso dura diez semanas donde no necesita tener conocimientos previos de literatura o escritura, solo las ganas de querer escribir. Partimos de la idea de que todos tenemos un estilo oculto en el fárrago y por medio de los ejercicios iremos depurando lo que está demás, dejando solo la voz del autor. Durante dos años hemos venido desarrollando el taller para jóvenes y adultos interesados, es un trabajo complejo porque la mayor complicación es la predisposición a escribir, las personas que ingresan vienen con la idea de que solo con teoría lograrán algo y no es así, se enfrentan a una autocensura innecesaria, para luego enfrentarse al hecho de ¿Cómo empezar? En este período hemos conseguido que la mayoría de los participantes logre escribir un relato de manera coherente, puntual y sobre todo desde su estilo (voz), ya solo dejamos en ellos la responsabilidad de darle carácter a su escritura por medio de la lectura constante y el oficio de seguir escribiendo.






viernes, 8 de mayo de 2020

ÚLTIMO VIAJE (agosto-2019)

Por Wilmer Ramirez

Renato salió de su casa aquel día con la firme determinación de volver, de pasar un día normal, de hacer los quehaceres en su trabajo y regresar; pero no fue así, al menos no del todo.

El sol golpeaba en pleno inicio de la mañana, en el pueblo donde él vive se suele sentir con mayor fuerza los estragos del calor, caminar hasta la carretera demanda al menos diez minutos, y con suerte cada media hora pasa un vehículo que pueda trasladar a los moradores hasta el centro de la ciudad. Renato al llegar hasta el paradero se sienta sobre una piedra, revisa su mochila, verifica que los productos estén completos y en buen estado; se lamenta de no haber salido con premura pues ya siente el retraso; el tiempo seleccionando los enceres lo ha retrasado demasiado, mira al horizonte mientras se prende un cigarrillo, desesperado echa un vistazo al reloj, en efecto va retrasado, logra divisar nuevamente el horizonte y el bus que tanto espera hace por fin su aparición.

Levanta la mano, el bus se detiene a recogerlo; le sorprende ver una mujer conduciendo, pues la ruta siempre ha resultado peligrosa, es por eso que siempre se había encomendado esa trayectoria a hombres, pues podrían defenderse en caso de un ataque en pleno viaje.

En el pueblo donde él vive escasean las mujeres, por eso al pagar y pedir el boleto no deja de contemplar lo linda que es la conductora, además del cabello, sus ojos le llaman la atención, una mirada limpia y tierna, ambos se miran, ríen tímidamente,  todo pasa muy rápido que no da tiempo para darle un sentido a la situación; le gusta el arrebato con el que conduce, le calcula un aproximado de 25 años, bastante joven para hacer una ruta, además de peligrosa, muy larga.

Enciende un cigarro más, mientras sigue observando detenidamente a la mujer, ella se percata y le sonríe nuevamente por el retrovisor; él, nervioso esquiva la mirada para finalmente ocupar un asiento.

El viaje es sin contratiempos, en casi veinte minutos del trayecto; Renato observa a los pasajeros, cada uno sumido en su pequeño mundo, no hablan entre sí, no se miran, por el contrario los observa apáticos entre ellos.

En la mitad de la carretera y a casi medio kilómetro de distancia, se aprecia las figuras de dos personas; la conductora reduce la velocidad pues uno de ellos está casi tirado en el piso, como agonizante; ella abre la puerta y  logran subir al bus. De pronto, como incorporándose para ponerse de pie el que aparentaba estar herido saca una pistola, el otro, una navaja. Los pasajeros atinan a resguardar sus cosas, mientras la consternación y el pánico se apodera de ellos.

Con estas armas en las manos conminan a los pasajeros, con insultos y bofetadas a que le pasen el dinero que tengan; se acercan uno a uno a cada pasajero; Renato es golpeado por no ceder tan rápido, otros pasajeros reciben una golpiza similar, el momento se tensa cuando al ver un tumulto en los pasajeros, los facinerosos rozan la navaja por el rostro de una señora para imponer más pavor sobre los pasajeros.

La conductora quiere escapar, logra bajar del bus, pero uno de ellos, el de la navaja, la detiene y la golpea, arrojándola al suelo para finalmente arrastrarla hasta el costado de la pista.

Es común que en esa zona escaseen los autos y buses, no hay lugareños cerca y los hampones de sienten seguros de que nadie vendrá a ayudar a estos pasajeros, peor aún a la mujer a la que está en manos del pervertido delincuente que logra llevarla hasta un árbol, le propina unas bofetadas con toda la furia y procede a arrancarle la ropa con bastante inclemencia. La situación para ella es la peor, el hombre en su ensañamiento le corta la ropa interior con la navaja, se quita el pantalón y sin dejar de golpearla la viola con sevicia y crueldad.

Renato observa impotente desde el bus, baja presuroso en un acto de valor,  y ya es el segundo hombre quien está encima de la mujer, ultrajándola con violencia mientras no deja de golpearla, se siente empoderado sobre ella con la pistola en la mano. La mujer está sometida, lanza gritos de rabia y dolor, para ella era una mañana que no presagiaba este desenlace, había reemplazado a uno de sus vecinos que conduce la ruta por estar éste delicado, y ahora su vida corre peligro.

Renato logra acercarse pero es detenido por el de la navaja que se le acerca dispuesto a incrustarle el arma. A pesar de su accionar valiente, se lleva la peor parte, le roza la navaja por el vientre y queda sangrando. Mientras el ladronzuelo logra huir del lugar junto a su compinche escapando por los arbustos hasta finalmente perderse en el bosque.

Herida y violentada como está, la mujer logra llegar al bus, observa con desprecio todo a su alrededor; su vida entera pasa como imágenes por su mente, está en un estado de ensimismamiento, sin reaccionar ni ser consciente quizá de lo que le acaba de ocurrir; solo atina a subir al bus, lanza una mirada a la gente que estaba dentro, todos asustados tomando de la mano las pertenencias que no les habían arrebatado. Ella se sienta, golpea el timón con furia y asco, escupe sangre en el piso, mira con verdadero odio todo lo que está cerca a ella; prende el bus con mucha rabia y logra percatarse de la presencia de un hombre en la puerta, es Renato que está herido y sangrando cubierto con su casaca para tapar la herida que le produjeron. Ella lo mira, y mientras llora al verlo, recuerda el momento en que él subió al bus, las miradas atentas que se dieron, el hecho que él fuera a ayudarla la hace llorar aún más.

Pero cierra la puerta del bus para finalmente pararse, ir por la mochila de él y arrojarle por la ventana, Renato se queda pasmado por lo que ocurre y solo observa como el bus se aleja del lugar a toda velocidad hasta perderse en la carretera.

Renato, herido ahora, camina por la carretera, pensando en la desdicha de su vida, pero al menos no la perdió y aunque se siente débil puede caminar aún. Logra ver un camión que se acerca, por suerte al levantar la mano logran recogerlo; avanzan una parte del recorrido y se percata que algo estaba prendiéndose al costado de la carretera; es el bus que lo había recogido en la mañana, es el bus que era conducido por esa mujer de pelo hermoso y mirada limpia.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Taller introducción a la investigación

Muchos ingresantes creen que investigar empieza cuando uno “elige un tema”. Pero la verdad es otra: investigar comienza mucho antes… en cómo...