6. LA VOZ NARRATIVA
Hasta
ahora si hemos realizado un esbozo de voz narrativa según los ejercicios
plateados, hemos caminado a tientas, pero queremos todo lo contrario, estar
seguros de lo que hacemos. Entonces para tenerlo claro revisaremos la literatura
sobre la voz narrativa.
No es
habitual en un escritor el controlar y dominar todos los tipos de narradores.
Por lo general, en el proceso de aprendizaje se prueban diversas opciones y uno
acaba acomodándose a la que mejor se adapta. Hay escritores totales que buscan
representar con amplio foco la sociedad, y para ello suelen optar por un tipo
de narrador en tercera persona que lo ve todo. Pero también hay escritores
introspectivos que se manejan mucho mejor en la primera persona. En todo caso,
mantener la integridad del narrador es siempre uno de los mayores retos.
Por eso,
aprender a distinguir y a utilizar los diversos tipos de narradores es una
tarea esencial para descubrir cuál será nuestro modo expresivo básico. Todos
los tipos de narradores tienen sus particularidades, como veremos:
6.1. Narradores en primera persona
En primera
persona podemos encontrar tres tipos básicos de narrador. Hay grandes autores
especialistas en este tema. Por ejemplo, J.D. Salinger o William Faulkner son
excelentes dominadores de este tipo de narrador, pura escritura creativa.
A) Narrador protagonista: participa como personaje
principal de la acción y nos lo cuenta desde su punto de vista, se da a la
tarea de contar la trama en primera persona, el yo. Por lo que emplean un
lenguaje personal y subjetivo, se permiten hacer referencias y digresiones
personales, y ante todo pueden contarnos únicamente lo que saben o supieron en
ese momento. Este tipo de narradores pueden bien opinar, hacerse preguntas,
contradecirse, dudar y manifestar su subjetividad de otras formas frente al
relato que nos cuentan, ya que es algo que les ocurrió a ellos mismos y no
tienen la obligación de ser imparciales.
Al otro, a Borges, es a
quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya
mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges
tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un
diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía
del siglo XVII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el
otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en
atributos de un actor. Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil;
yo vivo, yo me dejo vivir para que Borges pueda tramar su literatura y esa
literatura me justifica.
J. L.
BORGES, Borges y yo
Los objetos que me dejó
Torroba se fueron incorporando fácilmente al panorama desordenado de mi
habitación. Eran, en suma, un poco de ropa sucia envuelta en una camisa y una
caja de cartón conteniendo algunos papeles. Al principio no quise recibirle
estos trastos porque Torroba tenía bien ganada una reputación de ladronzuelo de
mercado y era sabido que la policía no veía las horas de ponerlo en la frontera
por extranjero indeseable. Pero Torroba me lo pidió de tal manera, acercando
mucho al mío su rostro miope y mostachudo, que no tuve más remedio que aceptar.
JULIO
RAMÓN RIBEYRO, La primera nevada
El hecho de ser la única
mujer entre seis hermanos me había mantenido siempre en un casillero especial
de la familia. Mis hermanos me tenían (todavía me tienen) afecto, pero se
ponían bastante pesados cuando me hacían bromas sobre la insularidad de mi
condición femenina. Entre ellos se intercambiaban chistes, de los que por lo
común yo era destinataria, pero pronto se arrepentían, especialmente cuando yo
me echaba a llorar, impotente, y me acariciaban o me besaban o me decían: Pero,
Mercedes, ¿nunca aprenderás a no tomarnos en serio?
MARIO
BENEDETTI, Cleopatra
B) Narrador testigo: En este caso, el narrador suele tener un papel indirecto.
Nos cuenta una historia de terceros (en la que puede estar implicado) desde su
punto de vista.
Muy bien hubiera podido
llamarse libertad condicional. Cada vez que la portera le entregaba un sobre, a
Luis le bastaba reconocer la minúscula cara familiar de José de San Martín para
comprender que otra vez más habría de franquear el puente. San Martín,
Rivadavia, pero esos nombres eran también imágenes de calles y de cosas,
Rivadavia al seis mil quinientos, el caserón de Flores, mamá, el café de San
Martín y Corrientes donde lo esperaban a veces los amigos, donde el mazagrán
tenía un leve gusto a aceite de ricino. Con el sobre en la mano, después del
Merci bien, madame Durand, salir a la calle no era ya lo mismo que el día
anterior, que todos los días anteriores.
JULIO
CORTÁZAR, Cartas de mamá
No vamos por el anís, ni
porque hay que ir. Ya se habrá sospechado: vamos porque no podemos soportar las
formas más solapadas de la hipocresía. Mi prima segunda, la mayor, se encarga
de cerciorarse de la índole del duelo, y si es de verdad, si se llora porque
llorar es lo único que les queda a esos hombres y a esas mujeres entre el olor
a nardos y a café, entonces nos quedamos en casa y los acompañamos desde lejos.
A lo sumo mi madre va un rato y saluda en nombre de la familia; no nos gusta
interponer insolentemente nuestra vida ajena a ese diálogo con la sombra. Pero
si de la pausada investigación de mi prima surge la sospecha de que en un patio
cubierto o en la sala se han armado los trípodes del camelo, entonces la
familia se pone sus mejores trajes, espera a que el velorio esté a punto, y se
va presentando de a poco pero implacablemente.
JULIO
CORTÁZAR, Conducta en los velorios
Fácil que Lechuga Medina
nació en el hospital II y de ahí nomás lo metieron al nido del mercado. Fácil
que hizo la primaria en el 974 y luego pasó al Becerra Ocampo. De ahí lo
expulsaron por lengua sucia, por pelinco y por tirarse todas las peras. Le decían
bacancito porque se quedaba en el portón haciendo bulla, despeinando chibolos y
levantando faldas. Una vez dijo «chucha» en clase de cívica. La maestra llevó
al escándalo su ira y fue la primera vez que la escucharon maldecir el nombre
de la escuela.
YERO CHUQUICAÑA, Taca taca
EJECICIO #7
REALIZA UN RELATO CONSIDERANDO UNA VOZ NARRATIVA A EMPLEAR, PARA REALIZAR EL RELATO DESARROLLA ANTES LA ESTRUCTURA.
PLANTEA UNA TRAMA DE ALGUN HECHO COTIDIANO
1) LA POSIBILIDAD DEL SUCESO:
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2) LAS ALTERNATIVAS DE LA REALIZACIÓN:
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3) EL RESULTADO:
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