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Taller de Creación Textos tiene por finalidad ayudar a las personas a consolidar sus impulsos creativos en un relato. Este proceso dura diez semanas donde no necesita tener conocimientos previos de literatura o escritura, solo las ganas de querer escribir. Partimos de la idea de que todos tenemos un estilo oculto en el fárrago y por medio de los ejercicios iremos depurando lo que está demás, dejando solo la voz del autor. Durante dos años hemos venido desarrollando el taller para jóvenes y adultos interesados, es un trabajo complejo porque la mayor complicación es la predisposición a escribir, las personas que ingresan vienen con la idea de que solo con teoría lograrán algo y no es así, se enfrentan a una autocensura innecesaria, para luego enfrentarse al hecho de ¿Cómo empezar? En este período hemos conseguido que la mayoría de los participantes logre escribir un relato de manera coherente, puntual y sobre todo desde su estilo (voz), ya solo dejamos en ellos la responsabilidad de darle carácter a su escritura por medio de la lectura constante y el oficio de seguir escribiendo.






lunes, 1 de junio de 2020

SESIÓN 05


6. LA VOZ NARRATIVA


Hasta ahora si hemos realizado un esbozo de voz narrativa según los ejercicios plateados, hemos caminado a tientas, pero queremos todo lo contrario, estar seguros de lo que hacemos. Entonces para tenerlo claro revisaremos la literatura sobre la voz narrativa.

No es habitual en un escritor el controlar y dominar todos los tipos de narradores. Por lo general, en el proceso de aprendizaje se prueban diversas opciones y uno acaba acomodándose a la que mejor se adapta. Hay escritores totales que buscan representar con amplio foco la sociedad, y para ello suelen optar por un tipo de narrador en tercera persona que lo ve todo. Pero también hay escritores introspectivos que se manejan mucho mejor en la primera persona. En todo caso, mantener la integridad del narrador es siempre uno de los mayores retos.

Por eso, aprender a distinguir y a utilizar los diversos tipos de narradores es una tarea esencial para descubrir cuál será nuestro modo expresivo básico. Todos los tipos de narradores tienen sus particularidades, como veremos:


6.1. Narradores en primera persona

En primera persona podemos encontrar tres tipos básicos de narrador. Hay grandes autores especialistas en este tema. Por ejemplo, J.D. Salinger o William Faulkner son excelentes dominadores de este tipo de narrador, pura escritura creativa.


A) Narrador protagonista: participa como personaje principal de la acción y nos lo cuenta desde su punto de vista, se da a la tarea de contar la trama en primera persona, el yo. Por lo que emplean un lenguaje personal y subjetivo, se permiten hacer referencias y digresiones personales, y ante todo pueden contarnos únicamente lo que saben o supieron en ese momento. Este tipo de narradores pueden bien opinar, hacerse preguntas, contradecirse, dudar y manifestar su subjetividad de otras formas frente al relato que nos cuentan, ya que es algo que les ocurrió a ellos mismos y no tienen la obligación de ser imparciales.

Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica.
J. L. BORGES, Borges y yo

Los objetos que me dejó Torroba se fueron incorporando fácilmente al panorama desordenado de mi habitación. Eran, en suma, un poco de ropa sucia envuelta en una camisa y una caja de cartón conteniendo algunos papeles. Al principio no quise recibirle estos trastos porque Torroba tenía bien ganada una reputación de ladronzuelo de mercado y era sabido que la policía no veía las horas de ponerlo en la frontera por extranjero indeseable. Pero Torroba me lo pidió de tal manera, acercando mucho al mío su rostro miope y mostachudo, que no tuve más remedio que aceptar.
JULIO RAMÓN RIBEYRO, La primera nevada

El hecho de ser la única mujer entre seis hermanos me había mantenido siempre en un casillero especial de la familia. Mis hermanos me tenían (todavía me tienen) afecto, pero se ponían bastante pesados cuando me hacían bromas sobre la insularidad de mi condición femenina. Entre ellos se intercambiaban chistes, de los que por lo común yo era destinataria, pero pronto se arrepentían, especialmente cuando yo me echaba a llorar, impotente, y me acariciaban o me besaban o me decían: Pero, Mercedes, ¿nunca aprenderás a no tomarnos en serio?
MARIO BENEDETTI, Cleopatra


B) Narrador testigo: En este caso, el narrador suele tener un papel indirecto. Nos cuenta una historia de terceros (en la que puede estar implicado) desde su punto de vista.

Muy bien hubiera podido llamarse libertad condicional. Cada vez que la portera le entregaba un sobre, a Luis le bastaba reconocer la minúscula cara familiar de José de San Martín para comprender que otra vez más habría de franquear el puente. San Martín, Rivadavia, pero esos nombres eran también imágenes de calles y de cosas, Rivadavia al seis mil quinientos, el caserón de Flores, mamá, el café de San Martín y Corrientes donde lo esperaban a veces los amigos, donde el mazagrán tenía un leve gusto a aceite de ricino. Con el sobre en la mano, después del Merci bien, madame Durand, salir a la calle no era ya lo mismo que el día anterior, que todos los días anteriores.
JULIO CORTÁZAR, Cartas de mamá

No vamos por el anís, ni porque hay que ir. Ya se habrá sospechado: vamos porque no podemos soportar las formas más solapadas de la hipocresía. Mi prima segunda, la mayor, se encarga de cerciorarse de la índole del duelo, y si es de verdad, si se llora porque llorar es lo único que les queda a esos hombres y a esas mujeres entre el olor a nardos y a café, entonces nos quedamos en casa y los acompañamos desde lejos. A lo sumo mi madre va un rato y saluda en nombre de la familia; no nos gusta interponer insolentemente nuestra vida ajena a ese diálogo con la sombra. Pero si de la pausada investigación de mi prima surge la sospecha de que en un patio cubierto o en la sala se han armado los trípodes del camelo, entonces la familia se pone sus mejores trajes, espera a que el velorio esté a punto, y se va presentando de a poco pero implacablemente.
JULIO CORTÁZAR, Conducta en los velorios

Fácil que Lechuga Medina nació en el hospital II y de ahí nomás lo metieron al nido del mercado. Fácil que hizo la primaria en el 974 y luego pasó al Becerra Ocampo. De ahí lo expulsaron por lengua sucia, por pelinco y por tirarse todas las peras. Le decían bacancito porque se quedaba en el portón haciendo bulla, despeinando chibolos y levantando faldas. Una vez dijo «chucha» en clase de cívica. La maestra llevó al escándalo su ira y fue la primera vez que la escucharon maldecir el nombre de la escuela.

YERO CHUQUICAÑA, Taca taca

EJECICIO #7

REALIZA UN RELATO CONSIDERANDO UNA VOZ NARRATIVA A EMPLEAR, PARA REALIZAR EL RELATO DESARROLLA ANTES LA ESTRUCTURA.
PLANTEA UNA TRAMA DE ALGUN HECHO COTIDIANO


1) LA POSIBILIDAD DEL SUCESO:
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2) LAS ALTERNATIVAS DE LA REALIZACIÓN:
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3) EL RESULTADO:
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