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Taller de Creación Textos tiene por finalidad ayudar a las personas a consolidar sus impulsos creativos en un relato. Este proceso dura diez semanas donde no necesita tener conocimientos previos de literatura o escritura, solo las ganas de querer escribir. Partimos de la idea de que todos tenemos un estilo oculto en el fárrago y por medio de los ejercicios iremos depurando lo que está demás, dejando solo la voz del autor. Durante dos años hemos venido desarrollando el taller para jóvenes y adultos interesados, es un trabajo complejo porque la mayor complicación es la predisposición a escribir, las personas que ingresan vienen con la idea de que solo con teoría lograrán algo y no es así, se enfrentan a una autocensura innecesaria, para luego enfrentarse al hecho de ¿Cómo empezar? En este período hemos conseguido que la mayoría de los participantes logre escribir un relato de manera coherente, puntual y sobre todo desde su estilo (voz), ya solo dejamos en ellos la responsabilidad de darle carácter a su escritura por medio de la lectura constante y el oficio de seguir escribiendo.






martes, 2 de junio de 2020

SESIÓN 06


C) Monólogo interior: Lo que vemos aquí es el flujo de conciencia del protagonista, su pensamiento en bruto. Intenta dar verosimilitud a personajes que de otra forma no la tendrían. Por ejemplo, en «El ruido y la furia», Faulkner pretende mostrar el retraso mental de un niño hablando como lo haría en realidad un niño así. Otro ejemplo sería mostrar un estado onírico, o alucinatorio, etc. El escritor en primera persona y monólogo interior opta por reproducir de un modo realista esos estados de conciencia que no son los normales, o bien para expresar sentimientos confusos, o ideas caóticas, etc. Dentro de los distintos tipos de narradores, es de los más difíciles de implementar.

A través de la cerca, entre los huecos de las flores ensortijadas, yo los veía dar golpes. Venían hacia donde estaba la bandera y yo los seguía desde la cerca. Luster estaba buscando entre la hierba junto al árbol de las flores. Sacaban la bandera y daban golpes. Luego volvieron a meter la bandera y se fueron al bancal y uno dio un golpe y otro dio un golpe. Después siguieron y yo fui por la cerca y se pararon y nosotros nos paramos y yo miré a través de la cerca mientras Luster buscaba entre la hierba.

«Eh, caddie». Dio un golpe. Atravesaron el prado. Yo me agarré a la cerca y los vi marcharse.
«Fíjese». dijo Luster. «Con treinta y tres años que tiene y mire cómo se pone. Después de haberme ido hasta el pueblo a comprarle la tarta. Deje de jimplar. Es que no me va a ayudar a buscar los veinticinco centavos para poder ir yo a la función de esta noche».
El ruido y la furia

6.2. Narrador en segunda persona

Es uno de los narradores menos utilizados, sobre todo debido a su dificultad técnica. No es fácil mantener la atención del lector durante mucho tiempo con una segunda persona. Pues todo el tiempo apela al lector y eso puede resultar cansado. Sin embargo, este tipo de narrador es muy utilizado en momentos concretos, pues aporta intensidad y fuerza por su naturaleza vocativa. La Caída de Albert Camus, o el reciente éxito editorial de Juan Gómez Bárcena, Kanada, son dos ejemplos de obras escritas con un tipo de narrador en segunda persona.

Fragmento de la novela:

“El olor de la humedad, de las plantas podridas, te envolverá mientras marcas tus pasos, primero sobre las baldosas de piedra, enseguida sobre esa madera crujiente, fofa por la humedad y el encierro. Cuentas en voz baja hasta veintidós y te detienes, con la caja de fósforos entre las manos, el portafolio apretado contra las costillas. Tocas esa puerta que huele a pino viejo y húmedo; buscas una manija; terminas por empujar y sentir, ahora, un tapete bajo tus pies. Un tapete delgado, mal extendido, que te hará tropezar y darte cuenta de la nueva luz, grisácea y filtrada, que ilumina ciertos contornos”.
CARLOS FUENTES, Aura

También se puede usar en el género epistolar y muchas veces nos encontramos con cartas dentro de una novela o una historia mayor que están escritas así. Sin embargo, estos no son casos de narradores en segunda persona que quiero tratar aquí, sino un narrador en segunda persona algo más complicado, que va más allá y se dirige directamente al lector.

En Si una noche de invierno un viajero”, de Ítalo Calvino, el narrador en segunda persona actúa a modo de un máster de juego de rol, intentando que el lector se identifique con el personaje principal y se meta, a través de la imaginación, en su propia piel.


Estás a punto de empezar a leer la nueva novela de Italo Calvino, Si una noche de invierno un viajeroRelájateRecógete. Aleja de ti cualquier otra idea. Deja que el mundo que te rodea se esfume en lo indistinto. La puerta es mejor cerrarla; al otro lado siempre está la televisión encendida. Dilo en seguida, a los demás: «¡No, no quiero ver la televisión!» Alza la voz, si no te oyen: «¡Estoy leyendo! ¡No quiero que me molesten!» Quizá no te han oído, con todo ese estruendo; dilo más fuerte, grita: «¡Estoy empezando a leer la nueva novela de Italo Calvino!» O no lo digas si no quieres; esperemos que te dejen en paz.

 Adopta la postura más cómoda: sentado, tumbado, aovillado, acostado. Acostado de espaldas, de costado, boca abajo. En un sillón, en el sofá, en la mecedora, en la tumbona, en el puf. En la hamaca, si tienes una hamaca. Sobre la cama, naturalmente, o dentro de la cama. También puedes ponerte cabeza abajo, en postura yoga. Con el libro invertido, claro”.
ITALO CALVINO, Si una noche de invierno un viajero

Otra obra mucho más reciente que nos muestra un caso de narrador en segunda persona es Diario de invierno”, de Paul Auster. En esta autobiografía novelada Auster se dirige al lector en segunda persona contando su propia historia, ya que la idea que pretende que se desprenda del libro es que sus emociones y vivencias son cotidianas, normales, y podrían ser las de cualquier otro. De esta forma, a través del narrador en segunda persona, el autor logra el curioso efecto de que el lector viva la vida del escritor como si le hubiese sucedido a él.

Como muestra, aquí os dejo el inicio de Diario de Invierno:

Piensas que nunca te va a pasar, imposible que te suceda a ti, que eres la única persona del mundo a quien jamás ocurrirán esas cosas, y entonces, una por una, empiezan a pasarte todas, igual que le suceden a cualquier otro”.


Y aquí va una lista de las principales características del narrador en segunda persona:

El lector es el protagonista:

El narrador tiene que conseguir el efecto de que los acontecimientos de la historia los protagoniza directamente el lector.


Describe e intuye:

La carga psicológica al escribir con este tipo de narrador es muy importante. Como si de un buen máster de rol se tratase, el narrador tiene que describir bien lo que ocurre para que el lector se visualice a sí mismo en medio de la escena. Además, ha de intuir las reacciones del lector para poder adaptarse a sus emociones y pensamientos. De otra manera, el lector se sentirá estafado. Esto es, si quieres que se emocione, el narrador tendrá que lograr que el lector se emocione a través de la descripción y de los acontecimientos. De poco servirá que le digas: “Ahora estás emocionado” si no logras que llegue a ese punto por su propio pie.


La ambientación es fundamental:

Precisamente para lograr que el lector se emocione o se divierta, que viva la historia como propia y entre en el juego, la clave estará en la ambientación. Tienes que crear una atmósfera real (que no necesariamente realista) y con el peso suficiente como para envolver con ella al lector.


El tiempo es el presente:

El lector no tiene realmente los recuerdos que intentas generarle, no ha vivido esas experiencias, sino que las está viviendo en tiempo presente. Por eso es importante que uses los verbos en presente para dirigirte a él, como si de un guión se tratase. El lector es el actor que interpreta el papel que tú has creado.
De cualquier forma, piénsatelo bien antes de ponerte a escribir un texto en segunda persona. Tiene que ser algo muy específico que de verdad lo requiera y además hay que saber hacerlo bien, porque si no es muy posible que los lectores se sientan confusos con este narrador.


“Usted ha de amar el bello armario de su dormitorio, con la gran puerta que se abre generosa, las tablas vacías a la espera de mi ropa. Ahora los tengo ahí. Ahí dentro. Verdad que parece imposible; ni Sara lo creería. Porque Sara nada sospecha, y el que no sospeche nada procede de mi horrible tarea, una tarea que se lleva mis días y mis noches en un solo golpe de rastrillo y me va calcinando por dentro y endureciendo como esa estrella de mar que ha puesto usted sobre la bañera y que a cada baño parece llenarle a uno el cuerpo de sal y azotes de sol y grandes rumores de la profundidad”.
JULIO CORTÁZAR, Carta a una señorita en París


Diez Ejemplos de narración en segunda persona:

Veamos a continuación ejemplos de narración en segunda persona. En cada ejemplo se resaltan las conjugaciones verbales y los pronombres y adjetivos en los que se evidencia esta segunda persona gramatical en el discurso:

1.Sales de tu casa a una hora en la que la mayoría de los trabajadores lo hacen, limpiándote aún las lagañas. Bostezas al cruzar la avenida 14, y te diriges a tomar el mismo camión de siempre. Lo que no sabes, y aún ni siquiera te imaginas, en un día tan común y corriente, es que tu vida está a punto de cambiar de curso.
2.Sabías en ese instante que tus posibilidades de convencerlos eran casi nulas. No era tu Sin embargo, a los ojos de todos, tú serías el culpable. Te expulsarían, te señalarían… Tu reputación no podía ser la misma. Decidiste actuar rápido y arriesgarte. Caminaste hacia la oficina de Sergio, a esa hora estaría seguramente en la cafetería comiendo el almuerzo. Así fue. El lugar estaba solo; entraste y encendiste la computadora. Casi te da un vuelco el corazón cuando te diste cuenta que no había contraseña.
3.Lo rodeas con los brazos, sientes su respiración cerca de tu oreja; lo abrazas con más fuerza y deseas que ese momento se prolongue como una postal de un idilio eterno. Muchos años pasarán y te seguirás refugiando en este recuerdo.
4.Queridos lectores, nuestro personaje se encuentra en una situación crítica y ni ustedes ni yo sabemos si sobrevivirá. ¿Ustedes qué harían de encontrarse en esta encrucijada? La mayoría de la gente, cobardes, huirían. La minoría de la gente, entre la que se encuentra nuestro ingenuo personaje, actuaría.
5.Escondes el arma dentro del pantalón, debajo de la camisa. Sabes que con la chaqueta holgada será muy difícil que se percaten de que vas Solo tienes una bala y una oportunidad. Encima, el tiempo limitado: apenas diez minutos antes de que el operativo comience. Entras al edificio por la parte trasera. Nadie te ha visto ingresar.
6.Podrías irte pero no te vas de su lado. El resto de los hijos se ha ausentado, excusando cualquier pretexto cotidiano. Permaneces ahí, en su enfermedad, tratando de recordarla en mejores días. Es extraño que las imágenes no vengan a la imaginación tan fácil; no recuerdas cuando fue la última vez que viste a tu madre radiante, en pie, sin enfermedad alguna destrozando su cuerpo y su mente.
7.Un extraño se te acercará en la calle a pedirte las instrucciones para llegar a una dirección. Te negarás y seguirás avanzando, sin darte cuenta de que el extraño ha comenzado a caminar justo detrás, en la misma dirección. Tampoco te diste cuenta que la dirección que te mostró es la misma a la que ahora te diriges: la clínica central.
8.No crean que yo no sé lo que están pensando justo ahora: creen que mi decisión fue mala. Ustedes, lectores, desde sus cómodos sillones, con su ropa calientita y su café en la mano, me juzgan a mí. Ustedes me juzgan con la mano de un dios tirano, como si realmente me conocieran.
9.Abrirás la carta con una cierta esperanza de que sea de ella. ¿Cómo puedes pensar que después de tantos meses de no hablarle y de ausentarte ella te buscará? Sientes una decepción deprimente al voltear la carta y ver un sello gubernamental. De nuevo has caído en la trampa de creer que ella también te extraña.
10. Amarás con una fuerza sobrehumana; sabrás lo que significa entregarlo todo por alguien y apostar tu vida entera a una causa. Querrás ofrecerlo todo, prometerlo todo, con tal de mantener a esa persona a tu Pero se irá, por más que te pese aceptarlo, así será; porque será alguien pasajero y en ese momento no lo entenderás, sino hasta mucho tiempo después, cuando llegue el verdadero amor de tu vida.

EJERCICIO #8
-Realice una carta.  
-Ud. está contestando el pedido que le hizo un familiar.
-Responda a la interrogante ¿Cómo era? ¿Qué hizo?

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